Ojalá fuera retórica

Posted by

Jonatan duerme en una pequeña cosa con las paredes torcidas, el techo de chapa, y el piso de tierra adornado con azulejos encontrados por ahí. Una cortina separa a él y a sus hermanos  de la cama de mamá y papá, donde los escucha hablar, pelear, reír, gritar y hacer el amor.

Al lado de su casa pasa un riachuelo, o mejor dicho, no pasa: se estanca. Y en los días húmedos y abrasadores del largo verano, huele mas que en invierno.

Fuera de la casa hay una soga donde la mamá de Jonatan cuelga la ropa para que los vestidos de los chicos, descoloridos y remendados, se sequen al sol.

Es lunes y la mamá los despierta temprano, se visten todos solitos y quien quiere, se peina. Se lavan los dientes y se van a la escuela. No se duerme bien con la panza que hace ruido, pero es lindo cuando llega el lunes y se va a clases, en esa escuela-balza en ese mar con techos de chapa y zapatillas rotas. Jonatan y sus hermanos no faltan nunca, ni siquiera cuando están enfermos, porque en la escuela a la mañana les dan un vaso de leche tibia y un pedazo de pan, y  al medio día en la cocina les preparan un plato de comida caliente. Jonatan come siempre todo, y si alguno de sus hermanos deja algo, el se lo guarda en el bolsillo, para la noche.

Las maestras lo quieren, hasta la directora, que parece siempre enojada, le pasa la mano por la cabeza. Tiene los ojos de un negro sin fondo, las pestañas largas y el mirada despierta. Sonríe, y cuando juega a la pelota casi olvida. Y estudia porque quisiera convertirse en doctor y comprarle una casa a su mamá, si es posible con patio, lejos del riachuelo.

Jonatan y sus hermanos, aunque son argentinos desde antes que todos los demás, tienen nombres extranjeros con algunos errores: Joantan, Braian, Jenifer. Son nombres gatillo, que cuando cierran los ojos de noche y sienten hambre y gritos de los los vecinos y gente que corre, los disparan lejos de ahí; nombres pasaporte, que los hacen volar hasta las escuelas progresistas donde padres y madres expertos de nutrición compran pan de diez euros al kilo, con un peso especifico más alto que el plomo de cuántos son ricos de variados cereales. Porque el pan blanco, como el que Jonatan se lleva en el bolsillo para la cena, es veneno. Para no hablar de la leche. Y ojalá fuera retórica.

 

Rispondi