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Con los partidos del mundial me pasan cosas

13 lug

A mi el fútbol no  me importa nada. Menos que nada, si es posible. Ni siquiera me molesta. Pero con los partidos del mundial me pasan cosas. Basta mirar las tribunas, los livings, los bares, para ver que cada uno tira afuera lo que se venía guardando, y está quien llora a gritos y moco tendido, quien grita “¡cornudo!” con fervor, los que cantan abrazados saltando a ritmo, besan banderas, remeras,se  agarran a trompadas, sufren por  los derrotados, crean alianzas, recuerdan mundiales pasados; mundiales que son momentos compartidos con familia, con amigos, picadita, asados, cábalas, empanadas, cerveza fría, albúm, figuritas, y la mano de dios. El mundial de cuando eras chico y tenías padre y madre y hermanos y perro, el mundial de la primaria, el de la secundaria, el de la universidad, el que ves con tus hijos, ya sin tu perro, y así. Cada cuatro años una fotografia colectiva abrochada a una ilusión. Que no es ganar el mundial, o si, también, accidentalmente lo es.

Y por ahí, como a mi, te pasa que estás viviendo lejos, creyendo que el terrunio, la patria y esas cosas son mariconeadas, inventos de los nostalgicos, de gente que no se adapta, que no sabe mirar para adelante. Y adoptas otra tierra, otra patria que generosamente te adopta, y te permeás de nuevas costumbres que hacés tuyas, nuevas comidas, nuevas formas de pensar y de moverse en el mundo, hablás otra lengua hasta con chistes, tu pasaporte cambia de color y creés que la transformación final está ultimada. Luego un día empieza el mundial y los colores de la celeste y blanca te entran por los ojos y te explotan en el pecho, causando un efecto que no te esperabas, y ves un partido arrollando los dedos de los pies para que el gol no entre, enojandote con el árbitro que no vió que lo había agarrado, te dan nerviós, te parás, das una vuelta, buscas una cerveza del frezzer, repetís las cábalas acumuladas con cada partido. Todo sin entender que pasa, pero sospechando que no es futbol, a no ser que el futbol sea también la necesidad de sentirse uno con todos los hijos de esa madre y ese padre que son la patria, de emocionarse, de gritar, de llorar, de abrazarse, festejar, acompañar, cantar, esperar, alentar, de tener una pasión, un amor, una ilusión.

 

 

Auguri mamma

28 apr

Quando ho bisogno di un’amica

complice nelle serate di sigarette e stelle cadenti

Che mi ascolti senza giudicare

e mi doni la parola, giusta o meno, ma libera di seconde intenzioni

Dico il tuo nome, quello che per te scelsero i tuoi genitori.

Ma quando a volte mi sento piccola

per qualsiasi motivo sia

Anche se non ti chiamo perché sento che me la devo sbrigare da sola

Ti penso col titolo con il quale questa vita ci ha messo per mano, mamma

e mi guardi piena di fiducia

e sento che posso tutto.

Feliz cumpleaños

Mujeres / Donne

12 feb
(GIU' IN ITALIANO)

En las películas o libros ambientados en épocas remotas, hay un escenario que siempre aparece, en la cual una mujer, que generalmente es la protagonista de alguna historia importante, está bajo los cuidados de otra mujer, que sería legalmente una especie de esclava, pero que en la intimidad del mundo afectivo de la protagonista es lo mas importante, una especie rara de madre-abuela-amiga-hermana que, aunque sea joven, por dentro es anciana conocedora de los tormentos y las pasiones que el corazón de los hombres y mujeres pueden albergar; escucha con paciencia, ve siempre mas lejos, es incondicional, y brinda los cuidados que una madre brinda a su niña pequeña. Le prepara el baño, le alista las ropas, le cepilla los cabellos, le prepara una bebida calda en las noches frías, la abraza en los momentos de dolor, asiste a sus partos,  se alegra mansa e intimamente por sus conquistas y sería capaz de matar si alguien intentara hacerle daño.

Quien sabe.. si alguna vez de verdad ésta figura existió, o si nos encanta aún hoy en cada relato por ser una necesidad arcaica de sentirnos protegidas, como arcaico es el dolor existencial que nos asalta de vez en cuando aunque objetivamente no tengamos nada por qué sufrir tan amargamente. Dulce sueño el de fantasear que en esos días en que el mundo se nos aparece como un circo sin sentido no seamos nosotras quienes tenemos que jalar las riendas mas que haya alguien que nos arrope, nos comprenda, prepare un baño,  perfume nuestras ropas, nos peine los cabellos tiernamente y nos diga que todo pasará, que todo irá bien, que no hay nada que temer y que volverán a amanecer ante nuestros ojos días llenos de sentido.

Nei film e nei libri ambientati in tempi remoti, c’è uno scenario che compare sempre, nel quale una donna, che spesso è la protagonista di una storia importante, si trova sotto le cure di un’altra donna, che oggettivamente sarebbe una schiava, ma che nell’intimità del mondo affettivo della protagnoista ha il ruolo più importante, una specie rara di madre-nonna-amica-sorella che, anche se giovane, dentro è anziana e conosce i tormenti e le passioni che il cuore degli uomini e delle donne può albergare; ascolta con pazienza, vede sempre più lontano, è indondizionale e dona le cure che una madre offre a la sua piccola bambina. Le prepara il bagno, cura i suoi vestiti, le spazzola i cappelli, le porta una tisana nelle notti fredde, l’abbraccia nei momenti di sconforto, assiste i suoi parti, festeggia intima e silenziosamente le sue conquiste e sarebbe capace di uccidere se qualcuno tentasse  farle del male.

Chi lo sa.. se veramente un tempo questa figura è esistita, o se ancora oggi ci incanta dovuto ad un bisogno arcaico di sentirci protette, come arcaico è il dolore essistenziale che ci assale di tanto in tanto anche se oggetivamente non avremmo motivi per soffrire così amaramente. Dolce sogno quello di fantasticare che in quei giorni, quando il mondo ci appare come un circo senza senso, non siamo noi a dover tirare le rendini, e che ci sia qualcuno che ci rimbocchi le coperte, ci capisca, prepari il bagno, profumi i nostri vestiti di lavanda, ci spazzoli i cappelli teneramente e ci dica che tutto passerà, che tutto andrà bene, che non c’è niente da temere e che tornera a comparire sotto i nostri occhi l’alba di giorni pieni di senso.

Reflexiones / Riflessioni

3 nov

Hay momentos en la vida en los que uno quisiera una respuesta exacta, que además sea la correcta, momentos donde uno no quisiera tener que esperar que el tiempo sea maduro, ni que se vaya haciendo camino al andar. Yo al menos, no he tenido hasta ahora una buena relación con la incertidumbre. Buena noticia o mala noticia, pero la noticia quería.

Estoy entendiendo, lentamente y con fatiga, que es la vida misma quien se encarga de hacernos crecer, poniendono en situaciones que nos obligan a enfrentar nuestros miedos, nuestros límites. Y cuando digo entender me refiero no a las cosas que se entienden estudiando. Comprendí que hay cosas que se entienden abandonandose al presente, porque en realidad no hay mucho mas que hacer. Las memorias no resuelven, y el futuro es siempre incierto, aceptar el presente intuyo que sea la clave, la respuesta correcta. Aceptarlo con todo lo que trae, abrigando cada sentimiento.

Tanto se dice sobre “luchar por salir adelante”, creo que “salir adelante” sea algo parecido a nacer, para lo cual no hay que luchar, sino dejarse llevar por la fuerza de la naturaleza y acompañarla. Esta fuerza está en todos lados, en cada cosa que nos pasa, en cada respiro, en cada acontecimiento. Y creo que luchar, por ser fuerte, por negar el dolor, por negar lo indicios, por armar una coraza, sirva solo a complicar las cosas.

En éstos días mi hija Valentina ha cantado una canción, invintandome a tomarla de las manos y seguir la canción con gentos, que en español diría mas o menos así: “Y tira y suelta, tira, tira tira y suelta, tira y suelta, tira tira y suelta…. y dejalo ir..”. Con alegria, con amor, con tristeza, con estupor, con miedo, y con todo sentimiento que venga, creo que la clave sea  aflojar la prensa de la mente, abrir el corazón, y con amor y dejar que vaya.

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Ci sono momenti nella vita nei quali uno vorrebbe una risposta esatta, che in più sia quella gisuta, momenti dove si vorrebbe non dover aspettare che i tempi siano maturi, ne “hacer camino al andar”. Io al meno, non ho avuto finora un buon rapporto con l’incertezza. Buona notizia o cattiva notizia, ma notizia voglio.

Inizio a capire, lentamente e con fatica, che è la vita stessa a farci crescere, mettendoci in situazioni che ci obbligano ad affrontare le nostre paure, i nostri limiti. E quando dico capire non mi riferisco alle cose che si capiscono studiando. Ho realizzato che si sono cose che si capiscono abbandonandosi al presente, perchè in realtà non c’è n’è molto di più da fare. Le memorie non risolvono, e il futuro è sempre incerto, acettare il presente credo sia la chiave, la risposta corretta. Accettarlo con tutto quello che porta, accogliendo ogni sentimento.

Tanto si dice sul “lottare per andare avanti”, credo che “andare avanti” sia qualcosa di simile a nascere, e per farlo non c’è da lottare, ma da lasciarsi trasportare dalla forza della natura e accompagnarla. Questa forza è dapertutto, in ogni parte, in ogni cosa che succede, in ogni respiro. E credo che lottare, per essere forte, per negare il dolore, per negare gli indizi, per costruire una corazza, serva solo a complicare le cose.

Y questi giorni mia figlia Valentina ha cantato una canzone, invitandomi a prenderla per mano e seguire la canzone con i gesti, la canzone dice cosí: “E tira e molla, tira, tira tira e molla, tira tira, tira tira e molla…. e lasci andar…” Con allegria, con amore, con tristezza, con stupore, con paura, e con ogni sentimento avvenga, forse la chiave sia allentare la presa de la mente, aprire il cuore, fidarsi, e con amore lasciar andar.

Fatti sono amori

20 ott

Ti confesso che, a differenza di quasi tutti gli articoli precedenti, questa volta non ho in mente niente di particolare da scrivere. E’ passato un po’ di tempo dal mio ultimo articolo, e poi la vita mi ha travolto in una valanga di stelline magiche, come quelle della fatina delle fiabe, e ho, e abbiamo, preso tante decisioni, o forse non tante, ma importanti, consistenti.

E così sono stata un po’ lontana da questo spazio che per me è una tisana fumante in queste sere di outunno, un angolo pieno di libri e cuscini, una moltitudine di persone immaginarie sulle quali fantastico vita opera e sentimenti.

Oggi però ho (ben?) pensato di rompere l’inerzia, essendo coerente con quanto dicevo a una artista con la quale stò lavorando. Le dicevo che anche la mancanza d’ispirazione può essere ispirazione, che si può scrivere, comporre, dipingere la frustrazione, il desiderio di ritrovarla, la curiosità di quale creatura verrà fuori, i ricordi dei momenti più ispirati, la fantasia di futuri momentidi ispirazione massima, e così via.

E penso che sia così anche nella vita, di tutti i giorni, nelle piccole cose, l’importante è fare, iniziare, una pennellata, un piccolo gesto, il moto sottile dell’inizio di una intenzione, il tentativo di un sorriso senza voglia, il lasciarsi andare ad una emozione, senza criticarla, senzaresistere, senza pensarla. Se tanto, anche quando crediamo di sapere, non è vero che sappiamo quale creatura verrà fuori..sono giochi che ci fa’ la certezza che di certo non ha molto. La vita è cambiamento, sorpresa, curve, stagioni.

L’importante è decidere qualcosa, e  fare. Non dire, fare. Dire poi aiuta, poetiza, ornamenta, ma come si dice in Argentina “Hechos son amores”, i fatti sono amori. Ma questo sará l’argomento di un altro articolo.

In tanto a te che mi leggi, grazie dell’attesa, grazie di essere ancora li.

Alla prossima

Notizia: gli autori abbiamo un cuore

29 ago

Hanno fatto una ricerca su google con scritto: “Oggi non ho voglia di andare a correre”

Hanno trovato due aritcoli miei sulla corsa.

E ho deciso di scrivere questoarticolo.

Anche io seguo alcuni blog che mi piaciono molto, o faccio ricerca e trovo articoli di gente a me completamente sconocsiuta. A volte l’articolo mi è molto útile, altre mi piace tanto intero, altre una frase mi resta in testa, altre dico: mi legge nel pensiero!..insomma, tante volta provo qualcosa, ma come sicuramente fai tu la maggior parte delle volte, non lasccio nessun comento. Mi fa’ fatica, penso che è sempre tempo, poi devo pensare cosa scrivere, in più controllare l’ortografia, e a monte penso che tanto all’autore dell’articolo non è le interessi molto il commento frettoloso di una sconosciuta.

                                                                 

ERROR! e parlo al meno per gli autori come me, che abbiamo un cuore, siamo curiosi,scriviamo con passione, raccontandoci, che condividiamo sperienze, scoperte, incognite, problemi e possibilimente soluzioni, che mentre scriviamo sentiamo che per quanto solitario possa essere, e per quanto grande sia la goduria di questi momenti di intimità con i nostri pensieri, che si stampano sullo schermo al ritmo del rumore delle dita che scorrono, velocemente se c’è ispirazione, sulla tastiera, la scrittura è un esercizio a due, al meno. Tra i miei pensieri mentre scrivo ci sei anche tu, che ora sei davanti al tuo schermo, che forse stai cercando qualcosa, o sei solo una persona curiosa e io ti sono capitato per caso sotto gli occhi, o magari mi conosci e mi leggi. Chiunque tu sia ti dico GRAZIE di esserci, scrivere senza la tua presenza sarebbe come cucinare per nessun comensale.

So che questo che diró sicuramente  non segua una estrategia furba, di solito c’è più desiderio per chi si fa proprio desiderare, per chi sembra lontano dagli umani e infantili bisogni. Ma non importa, non mi è mai riuscito bene questo ruolo e comunque i risultati sono ottimi ;-). Se mendicare amore è repelente, chiederlo invece credo sia lecito e faccia bene, soprattutto se lo si stà  dando.

E quindi faccio il mio apello, che è anche un mio impegno con gli altri: Se avrai sentito qualcosa, se ti sarà piaciuto, se ci sará una frase che ti piacia, se avrai una critica construttiva, se vorresti chiedere qualcosa, fai cosí: annulla la censura, non pensare a fare il novel dei commentatori, e Lascia un Commento, scrivi quello che stai pensando, cosí, come se stessi pensando a voce alta. A me farà un piacere enorme. :-)

E già che ci sei puoi fare un’altra cosa: pensa se c’è qualcosa che desideri, che vorresti, della quale hai bisogno, e vai e bussa, chiedi, vai a prendertela. Tanto che c’è da perdere? Li in poltrona il no c’è l’hai già ;-)

Alla prossima

Non dipende da te che il treno sia in ritardo, ma si cosa fai nell’attesa

19 lug

  Oggi ho preso un treno per andare all’ultima riunione in Ekis prima della pausa estiva. Arriva l’ora di partenza ed il treno non parte. Non parte neanche nei dieci, quindici, venticinque, trenta minuti successivi, finchè, quando la partenza aveva maturato un ben quaranta minuti di ritardo inspiegabile, al meno per noi lì seduti per benino, passa scheggiando la capotreno urlando, io sono riuscita a sentire “potete prendere quello per Genova delle 8:05 e “non sapiamo se e quando parte, ci sono problemi con le porte”.

Ok, non rifletto neanche un po’ e mi diriggo verso il treno consigliato. Peccato che non ci fosse nessuno in partenza per Genova :-D E nessuno ci sapeva dire se quello lì in partenza non ricordo per dove delle 8:05 avrebbe fatto tutte le fermate delle quali noi, viaggiatori inbuffaliti, avevamo bisogno. Ma fiduciosi saliamo lo stesso, logicamente era pieno, e quindi ci ammuchiamo negli spazi accanto ai servizi.

Nel mio metro quadro eravamo in quattro, io e due ragazze e un ragazzo, non avranno avuto più di vent’anni e stavano andando in vacanza, vestiti e gadgettati (passatemi il neologismo) per l’occasione. Sentivo i loro commenti, e se a vederli erano freschi, pieni di forza e di vita, a sentirli sembravano vecchi tre vite. “Ma insomma, siamo in Europa!”, urlava una col collo irrigidito, l’altro diceva: -“prossima volta prendo la mia macchina e mi faccio pure la coda ma ben seduto comodo e non in questo treno scadente”- , -“vergogna, vergogna, manca solo che adesso mi chiedano i soldi, figurati se glieli do”-.

Nel metro quadro subito accanto al nostro respiravano altre quattro persone, lei vestita con un completo rigato e camicia bianca, occhiali da sole enormi e i capelli messi in piega, sembrava un po’ agitata, ma non per il ritardo, sembraba pronta per un appuntamento importante, ma comunque anche lei si lamentava. E mentre osservavo tutta la scena, e sorridevo tra me e me, pensando quanto mi piaciono queste situazioni, sento le due ragazze peruviane, che avevo già sentito nel treno in ritardo. Stavano andando a lavorare nelle case al mare, come tutti i lunedi d’estate, per le famiglie per le quali lavorano a Milano, ed erano li, tranquille, sorridenti, che parlavano d’amore..si, d’amore, di sguardi, di parole dette e non dette, di  parole sentite, di gesti di tenerezza che le facevano sognare un futuro così bello come quella mattina di lunedì, piena di teneri ricordi..

Mi sono fatta un po’ li affari di tutti come avrari capito, ma non mi sono fermata li.  La Coach che è in me non è riuscita a trattenersi, e all’enessima sbuffata del ragazzo accanto a me gli chiedo: “Dove stai andando?” (intrusione nell’intimità di uno sconosciuto che da straniera mi posso permettere di fare facendo finta di non conoscere i codici di vicinanza) “In vacanza vado, dovevo iniziarla tra due ore e invece sono già in ritardo” allora gli ho detto: “Vuoi una buona notizia?: sei già in vacanza!! da oggi quando ti sei svegliato per prepararti e metterti quelle mutande verdi furioso che i tuoi pantaloni alle ginochia lasciano vedere chiaramente. Sei in vacanza! hai pure le cuffie al collo, mettile nelle orechie, scegli la musica che ti piace di più, e siediti qui, guarda, sulla tua valigia, ti faccio un po’ di spazio, e inizia a goderti il tuo tempo senza impegni”

Secondo me rideva ancora per la storia delle mutande, e insieme a lui le ragazze e tutti quanti. L’energia nei nostri due metri quadri è migliorata, e le ragazze peruviane, scometto quanto vuoi, stanno ora scivendo una lettera profumata di rosa dopo una giornata di lavoro, sognando il treno che venerdì le riporterà dal loro amore.

Non sempre siamo padroni delle situazioni che ci tocca vivere, ma siamo responsabili al cento per cento del modo in qui reaggiamo a queste situazioni. Possiamo fermare l’avalanga gelida ed affissiante di lamentelle, sbuffate, frasi fatte e labbra serrate, e possiamo abbandonarci alla vita, lasciarci cullare dal tempo e riempirlo di bei pensieri.

Alla prossima

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